la fonera 2.0, despegando una plataforma de desarrollo

Escrito por José M. Rodríguez el 23 de octubre de 2008 a las 00:03 am  Comentario (1)

fonera 2.0

La fonera 2.0 es la evolución de la primera fonera, desarrollando la estupenda idea de poder incorporar (a través del nuevo puerto usb) un disco que almacene los datos que descargamos con ella. De este modo, el dispositivo deja de ser tonto y puede actuar de forma independiente liberando de algunas tareas al ordenador.

De entre los proyectos en desarrollo para la fonera me interesan dos en concreto. El cliente azureus para descargar torrent directamente desde la fonera a un disco duro y la posibilidad de incorporar un modem 3G a la fonera dando señal wifi a partir de la red UMTS.

Lo único que he hecho, de momento, ha sido la instalación la del último firmware beta disponible en la wiki de la fonera 2.0, ya que no podía ver los servicios que de momento incorpora la fase beta: el intercambio de Ficheros usando la GUI de la fonera 2.0, el servidor de impresora y scanner, el usb webcam para ver la webcam conectada a la fonera y el sistema plug in para añadir más aplicaciones.

Tengo que trastear con el disco duro y la interface GUI para ver los archivos desde allí y probar mandar algunos ficheros directamente. A ver si se consigue un sistema propició para realizar backup automáticamente desde los ordenadores conectados a la red de casa.

Mientras la fonosfera despega, existen dos buenos recursos para los desarrolladores: el blog y la lista de correo donde compartir los avances. Muy recomendables por el trabajo que están realizando el equipo de fon para el despliegue de una plataforma abierta de desarrollo para la fonera.

cosas mejorables del iphone como teléfono móvil

Escrito por José M. Rodríguez el 12 de octubre de 2008 a las 19:58 pm  Comentario (1)

iphone como móvil

el iphone es el concepto contrario. No es el móvil que incorpora funciones de mp3 y vídeo (vease ejemplo como Nokia), si no que el mp3 al que se le añadió funciones de móvil. Por eso, quizá aun esté verde en este aspecto.

Hay cosas mejorables, claro. Partiendo de que no permite videollamadas (uno de esos servicios que nunca llegaremos a usar, pero que está ahí en todos lo móviles 3G) y no tiene mms.

Lo que a casi todo el mundo le molesta es que no se pueda desactivar la autocorreción que falla más que ayudar. O que no tenga un contador de caracteres para saber si el texto cabe en un sms o en varios. Jugada de las operadoras para facturar más.

Le falta una pantalla resumen para saber sin desbloquear si tenemos llamadas perdidas o sms. Algo básico que por lo visto veremos en incorporado en próximas actualizaciones. El menú de llamadas perdidas o me acaba de convencer, nunca me aclaro de cuando me llamaron y echo en falta que en el menú de llamadas recibidas y salientes que muestre información del tiempo de conversación.

Lo que peor llevó es que no se puedan ejecutar aplicaciones en segundo plano. En la blackberry pearl era una gozada tener el gtalk en segndo plano y recibir algún mensaje instantaneo. Aquí con Palringo no es posible. Quizá apple debería hacer una aplicación de mensajería e incorporar esa funcionalidad para aprovechar el always connect del iphone.

Lo peor, es no poder quitar la batería. El diseño es tan puro que no tiene tapa donde se esconda la batería. La tarjeta SIM no se puede retirar al menos que tengas un clip a mano o el artilugio que venía en la caja que a saber donde está ya.

Si se cuelga el iphone (que lo hace, el otro día me pasó). No busques quitar la batería como en cualquier otro móvil que no podrás. Con esas composición tan minimalista de teclas, lo único que puedes hacer es mantener pulsado el boton central y el superior hasta que se reinicie. Luego después de una agónico reinicio volverá como si tal cosa.

Y lo último es la batería. No es posible que se agote tan pronto…

libros de este verano: negocios funkies y guiones

Escrito por José M. Rodríguez el 07 de octubre de 2008 a las 23:45 pm  Comentarios (0)

libros del verano

El verano ya ha acabado. No era un propósito como tal, sino la mejor forma de pasar el tiempo en los viajes en metro. Por eso este verano me he leído 3 libros que quiero reseñar porque me parecieron interesantes.

Funky Business, el talento mueve el capital
es una mirada funky de la economía. El talento mueve el capital, ya no tienen tanta ventaja los que poseen las materias primas, sino los que tienen el conocimiento, el talento, la iniciativa y lo bits. El libro, aunque antiguo en los negocios relativos a la sociedad de la información, muestra una serie de principios aplicables a la vida y a los negocios, tanto para directivos y veinteañeros funkies. Los autores creen en el talento como el mejor activo de cualquier trabajador. La mente, sometida a un aprendizaje constante. En el mundo material, lo que más vale son las cosas que no se pueden tocar. Ya no importan los átomos sino lo que es intangible.

Y no, no hablan de Google, ya que cuando se escribió el libro no existía prácticamente. Ahora sería un ejemplo de empresa funky. El libro desgrana una serie de principios que debería seguir una empresa Funky S.A desde su organización, modelo de negocio o motivación empresarial.

Las paradojas del guionista, Daniel Tubau
no es el típico libro manual de guionista. No muestra reglas estrictas para crear un guión, sino una serie de principios con sus paradojas correspondientes. No siempre lo que se cree que funciona es lo mejor para hacer. A veces los que se salen de esas reglas crean las mejores historias. Muy inspirado en el libro de El Guión de Robert McKee, a veces demasiado.

El Guión, de Robert McKee.
Es el libro. El que mucho guionistas toman como libro de cabecera. No contiene recetas mágicas ni esquemas infalibles para escribir un guión. Si no que muestra ejemplos de películas, técnicas para comenzar a escribir un guión abordándolo desde el principio y no lanzarse a lo loco a escribir. Propone que hay que documentarse, crear esquemas de la historia, escribir las tramas antes que los diálogos y no encorsetar las escenas para que los actores puedan sentirse libres pero conscientes de su papel. En definitiva el guionista tiene que ser un orfebre de su obra. Siempre con una buena historia, claro.