Bailar en silencio. Cada vez paso más tiempo con unos auriculares en las orejas. Paso de las música que incitan a comprar en los centros comerciales. Mi música es mejor. Todo el mundo (casi) que va en metro usa uno de tantos mp3 que existen. Como si fuera una fiesta conjunta todos vamos a ritmo de nuestra música. ¿Pero y si todos escucháramos la misma al mismo tiempo? Sería como una fiesta conjunta. Todos conectados al mismo DJ. Quizá podríamos echarnos un bailecito. El resto del mundo no se enteraría. Las fiestas, de este modo, durarían más, la policía no tendría que irrumpirlas por las quejas de los vecinos, ni cerrar los locales tan pronto.
Quizá prefiera escuchar el sonido ambiente. Sentir las vibraciones de la música en mi estomago. Escuchar tu voz con esa canción de fondo. Pero si te interesan esas fiestas las hacen en 433fm.
«Closer», es una película que puede chocar a alguna gente y resultar sucia por la forma de tratar las relaciones incestuosas de los protagonistas, pero el setentón director muestra lo que en realidad sucede con el amor, no todo es tan bonito como las películas románticas edulcoradas made in Holywood. Muestra al ser humano egoísta y capaz de hacer daño a las personas que quiere o que creía que quería, dejándose llevar por sus impulsos y deseos.