Recordando viejas críticas escritas por mí publicadas en espacio3.com
TEMPORADA DE PATOS [CINE]
Fernando Eimbcke – 2004
¿Cómo enfrentarse a una aburrida tarde de domingo? Moko y Flama, dos chavales de 14 años, parecen dispuestos a superarla con unas cuantas partidas de videojuegos, patatas fritas y unas coca-colas. Pero lo que se presentaba como una tarde más de domingo intentando enmascarar lo aburrido de su vidas en un barrio pobre de México DF se convertirá en todo un reto al tener que comenzar a comunicarse mirándose a la cara, una vez que la luz se va, lo que acabará provocando una sacudía en sus anodinas vidas que nada tienen que ver con el estilo tan cool que nos vende la sociedad.
Todo esto con la irrupción en escena de Rita, la joven vecina que trastocará los planes iniciales, y Ulises -el repartidor de pizzas- un tipo que querría ser otra cosa pero debe conformarse con lo que es, «las oportunidades de la vida son como los tiros que tiene una escopeta, y yo ya gasté los míos». La idea del film es sencilla y demuestra que aún con poco presupuesto se pueden conseguir buenas historias sabiéndolas contar. /José M. Rodríguez, 2005-02-19/
Napoleón Dynamite es el típico perdedor de toda comedia estudiantil «yanqui». Su aspecto no es nada menos estrafalario: pelo afro pelirrojo, botas militares y unas enormes gafas de sol de policía de los ochenta. Su parsimonia, sus continuos y tímidos «jope» ante el abuso de sus matones le dan la identidad del mayor capullo dotado de una especial propensión a seguir jugando sólo a la pelota y mantener su inadaptado carácter.
J.M Barrie, creador de Peter Pan, es un autor de éxito en el Londres de principios de siglo, pero la búsqueda de un nuevo relato que le satisfaga más que los anteriores le lleva a entablar amistad con una familia no demasiado feliz formada por cuatro hermanos, cada uno con distintas personalidades, y una madre viuda. El poder imaginativo de Barrie envuelve a la familia en aventuras de piratas, príncipes, indios… Empezando a mostrar atisbos de Nunca Jamás. Demostrando que puede ser un adulto a la vez que un niño, aunque nada tenga que ver su vida cotidiana con el universo que alberga en su interior.
«Los Educadores», como se hacen llamar dos jóvenes rebeldes contra el sistema, entran en la casa de los ricos (representantes de lo que ellos odian) con la intención de descolocar muebles y realizar pintadas atemorizadoras de que su actual poder y riqueza no le servirá para estar a salvo. Posteriormente se ven envueltos en el secuestro de uno de estos ricos que les sorprende dentro de su vivienda. En el aislamiento del secuestro junto con la novia de uno de ellos, se enfrentarán con la realidad en que se convierten los pensamientos de querer cambiar el mundo con la voz adulta del «enemigo», que tuvo las mismas ideas y se vio absorbido por el entramado de la sociedad.